Manuel Sáez Navarro

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Ayer compartí este precioso comentario de Emma Trilles en la página de facebook de emocionaTúempresa:

«Personalmente necesito más abrazos que besos, quizás sea porque ya los dos besos se han convertido en algo demasiado habitual y en ocasiones incluso superficial.

Abrazar es profundizar en las raíces del afecto. Al final dos besos se los das a casi a cualquiera pero un abrazo solo a quien verdaderamente aprecias …

Yo te recomiendo que no reprimas un abrazo, porque no solo te beneficiará a ti, también a él/ella.«

Al poco tiempo de publicarlo, dos de las personas que trabajan con nosotros vinieron donde estábamos mi socia y yo y, sin mediar palabra nos dieron un abrazo en el que quedamos fundidos los cuatro. Uno de esos abrazos que hace que rían los huesos y se ilumine el alma. Un abrazo que arregla el día, que cura y recompone.

Publico esto en un blog profesional para reinvidicar el impresionante, y a veces olivdado, papel de las personas y las emociones en las empresas y organizaciones. Para eso y para reiterar el enorme orgullo que siento de que formen parte de nuestro equipo y de formar parte de él.

¡Abracemos más!

El poder de los abrazos.